Digámoslo tal como nos lo dicen a nosotros: «en León, a cinco bajo cero, una bomba de calor no puede funcionar». Es la objeción número uno que escuchamos en las provincias frías donde trabajamos —León, Palencia, Burgos, Soria, la montaña de Lugo o de Asturias— y quien la plantea no lo hace por capricho: ha pasado inviernos de verdad y no quiere jugarse la calefacción de su casa a una moda.
La objeción merece una respuesta seria, no un folleto. Este artículo la responde en tres tiempos: cómo puede una máquina sacar calor de un aire helado, qué le ocurre de verdad al rendimiento cuando baja el termómetro y, sobre todo, por qué en las zonas climáticas D y E la caldera de siempre puede quedarse como apoyo. Ese último punto cambia la conversación por completo.
Cómo se saca calor de un aire bajo cero
La primera reacción es intuitiva: si fuera hace frío, ¿de dónde va a salir el calor? La respuesta está en un hecho físico poco intuitivo pero firme: un aire a cero grados, o a diez bajo cero, sigue conteniendo una enorme cantidad de energía térmica. Frío no significa vacío de calor; significa menos calor que dentro de casa. El único aire que no contiene energía alguna estaría a doscientos setenta y tres grados bajo cero, y eso no ocurre en ningún invierno de la meseta.
La bomba de calor explota ese margen. Por su unidad exterior circula un fluido refrigerante que, al expandirse, se pone aún más frío que el aire de la calle. Y el calor, por naturaleza, siempre viaja de lo menos frío a lo más frío: el aire exterior, aunque esté helado, cede energía al refrigerante, que la absorbe. Después un compresor comprime ese fluido y, al comprimirlo, concentra esa energía y eleva su temperatura hasta el nivel que necesitan los radiadores o el agua caliente. No se crea calor de la nada: se recoge fuera, se concentra y se entrega dentro.
Es el mismo principio que usa el frigorífico de tu cocina desde hace décadas, funcionando en sentido inverso. Y explica un dato que suele sorprender: los países donde más bombas de calor hay por habitante son Noruega, Suecia y Finlandia. Precisamente los de inviernos más duros de Europa.
Lo honesto: el rendimiento baja con el frío
Aquí no vamos a maquillar nada. Cuanto más frío hace fuera, más le cuesta a la máquina: el salto de temperatura entre la calle y los radiadores es mayor, el compresor trabaja más y el rendimiento disminuye. Una bomba de calor entrega menos calor por cada unidad de electricidad un día de helada que una tarde templada de octubre. Además, con humedad y frío la unidad exterior acumula escarcha y dedica breves ciclos de desescarche a retirarla. Todo esto es normal y está previsto en el diseño de las máquinas actuales, que siguen operando muy por debajo de cero.
La consecuencia práctica no es «la bomba de calor no vale para el frío». Es otra: en clima frío, el dimensionamiento lo es todo. No se elige un equipo por catálogo ni se copia el de un chalé de Alicante. Se parte de las temperaturas reales del municipio, de la demanda de calefacción de la vivienda, de su aislamiento y de sus emisores, y se selecciona una máquina capaz de cubrir esa demanda en las condiciones de ese lugar concreto. Por eso no publicamos cifras de rendimiento «garantizadas»: el número serio sale del estudio técnico de cada casa, no de un artículo.
La pregunta correcta no es «¿funciona una bomba de calor con frío?» —sí, funciona—, sino «¿qué bomba de calor, con qué potencia y con qué apoyo, para esta casa y este municipio?». Esa es la que responde el estudio.
La clave en zonas D y E: la caldera puede quedarse como apoyo
Y aquí está el punto que más tranquiliza a quien vive en Ávila, en la montaña leonesa o en el interior de Ourense. En las zonas climáticas D y E del Código Técnico de la Edificación —que cubren la mayor parte de las provincias donde operamos—, la caldera existente puede permanecer en la instalación como equipo de apoyo. No es obligatorio desmontarla.
El reparto de papeles queda así:
- La bomba de calor cubre el día a día: la inmensa mayoría de las horas de la temporada de calefacción, que transcurren en temperaturas donde la máquina trabaja con soltura.
- La caldera queda en reserva para los episodios de frío más severo, cuando la demanda se dispara y conviene un refuerzo puntual.
- La vivienda conserva un sistema de respaldo ya conocido y amortizado, y el cambio deja de ser un salto sin red.
Para muchas familias de la meseta este esquema es el que desbloquea la decisión. Nadie les pide renunciar de golpe a la caldera con la que han pasado veinte inviernos: se añade una tecnología más eficiente delante y la de siempre se queda detrás, por si acaso. Con el paso de las temporadas, la mayoría descubre que la caldera apenas llega a arrancar.
¿Tu municipio está en zona D o E? Cuéntanos dónde vives y qué caldera tienes: lo comprobamos en el estudio gratuito →¿Aerotermia aire-agua o bomba de calor aire-aire?
Todo lo anterior vale para las dos familias de bomba de calor que instalamos, pero conviene no confundirlas:
- La aerotermia aire-agua calienta el agua de un circuito hidráulico: alimenta los radiadores o el suelo radiante que ya existen y produce además el agua caliente sanitaria. Es la sustituta natural de una caldera con radiadores.
- La bomba de calor aire-aire reparte aire caliente —o frío en verano— mediante splits o conductos. No lleva circuito de agua y no produce agua caliente sanitaria, que hay que resolver aparte.
La elección depende sobre todo de los emisores que ya tiene la vivienda y de si se necesita cubrir el agua caliente. Le hemos dedicado una guía completa: ¿aire-aire o aerotermia? Cuál elegir según tu vivienda.
Quién puede acogerse: el requisito está en tu caldera actual
Que la técnica funcione en tu clima es la mitad de la pregunta; la otra mitad es si tu caso entra en el sistema CAE. El criterio es sencillo y se comprueba por teléfono:
- La calefacción actual debe funcionar con gas natural, gas propano o gasóleo. Es el consumo fósil que la bomba de calor sustituye y sobre el que se calcula el ahorro.
- La calefacción eléctrica queda excluida: radiadores eléctricos, acumuladores o caldera eléctrica no dan derecho a esta actuación, porque no hay combustible que dejar de quemar.
- El año de construcción es indiferente: no existe umbral de antigüedad para la bomba de calor, a diferencia de otras actuaciones como el aislamiento del desván.
- Se admiten vivienda unifamiliar y piso.
Los detalles, caso por caso y con los errores más frecuentes, están en cambiar la caldera de gasóleo: qué requisitos pide el sistema CAE.
Cómo se financia la operación
El encaje económico es el mismo que en el resto de actuaciones que realizamos dentro del marco del Real Decreto 36/2023:
- La sustitución del equipo de calefacción por una bomba de calor aerotérmica corresponde a la ficha RES060 del catálogo del sistema CAE. Para la solución aire-aire se aplica la actuación correspondiente del catálogo CAE.
- El ahorro generado se convierte en certificados que se canalizan hacia una comercializadora obligada a través de un sujeto delegado acreditado: en nuestro caso, GreenFlex.
- Se trata de financiación privada a través del sistema CAE: no es dinero público ni procede de la Administración. Se refleja como descuento sobre el presupuesto, que ves antes de firmar, y puede llegar a cubrir una parte importante del coste en los inmuebles elegibles.
- Las primas están sujetas a verificación del ahorro por organismo acreditado (ENAC). Por eso no anticipamos importes: el valor depende del ahorro efectivamente generado por cada vivienda y solo se concreta tras el estudio técnico.
Preguntas frecuentes
¿Hasta qué temperatura exterior funciona una bomba de calor?
Las bombas de calor actuales siguen funcionando con temperaturas muy por debajo de cero, del orden de las que se registran en los inviernos del interior peninsular. Lo que ocurre al bajar el termómetro no es que la máquina se pare, sino que su rendimiento disminuye y necesita más electricidad para entregar el mismo calor. Por eso el equipo no se elige por catálogo: se dimensiona para el clima concreto del municipio donde se instala.
¿Hace falta quitar la caldera para instalar la bomba de calor?
No necesariamente. En las zonas climáticas D y E la caldera existente puede permanecer como apoyo: la bomba de calor cubre el día a día de la temporada de calefacción y la caldera queda disponible para los episodios más fríos. Retirarla o conservarla se decide durante el estudio técnico, según la instalación de cada vivienda.
¿Qué pasa los días de helada fuerte?
La bomba de calor sigue funcionando, aunque con un rendimiento menor que en días templados, y activa periódicamente sus ciclos de desescarche para retirar la escarcha de la unidad exterior. Si la vivienda está en zona D o E y se ha conservado la caldera como apoyo, esos días puede entrar en juego para cubrir las puntas de demanda. Un equipo bien dimensionado contempla esos episodios desde el proyecto.
¿Sirve una bomba de calor si vivo en un piso?
Sí. Se admiten tanto la vivienda unifamiliar como el piso, y el criterio de elegibilidad es el mismo: que la calefacción actual funcione con gas natural, gas propano o gasóleo. En un piso hay que comprobar además dónde alojar la unidad exterior y qué dicen las normas de la comunidad de propietarios.
¿Cuánto dura la instalación de la aerotermia?
En una vivienda tipo, la sustitución del equipo de calefacción por una bomba de calor aire-agua suele resolverse en pocos días de obra, porque se aprovecha el circuito de radiadores existente. La duración exacta depende del estado de la instalación actual y se concreta en el estudio técnico previo, gratuito y sin compromiso.
Tu invierno no es una excusa: es el punto de partida del proyecto
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