Retiramos tu caldera de combustión y climatizamos la vivienda con una bomba de calor aire-aire: calienta en invierno y refresca en verano con una fracción de la energía, y sin necesidad de circuito de agua. La obra se apoya en la financiación privada a través del sistema CAE, gestionada por nuestro sujeto delegado GreenFlex. Estudio de elegibilidad gratuito, sin compromiso.
Requisito imprescindible: tu calefacción actual debe ser de gas o de gasóleo. El sistema CAE reconoce el ahorro que se consigue al dejar de quemar un combustible fósil. Por eso, si tu vivienda se calienta hoy con electricidad —radiadores eléctricos, acumuladores, caldera eléctrica o un aire acondicionado ya instalado—, la actuación no es elegible y no podemos tramitarla. Te lo decimos desde el primer minuto para no hacerte perder el tiempo.
Una caldera de gas natural, propano o gasóleo quema combustible para producir calor. Su rendimiento se degrada con los años, las averías se multiplican y la factura sube al ritmo del precio de la energía, sin que el confort mejore ni un grado.
Muchas viviendas, además, tienen un problema añadido: no disponen de circuito de agua. Es el caso de las casas con caldera de aire, de las que nunca llegaron a instalar radiadores o de los pisos donde abrir rozas para una red hidráulica supondría una obra desproporcionada. Ahí una aerotermia aire-agua no es la respuesta natural.
Y queda el verano: la caldera no sirve de nada en agosto, así que a la calefacción se le suma un aparato de aire acondicionado aparte. Dos equipos, dos mantenimientos, dos facturas.
La bomba de calor aire-aire resuelve las tres cosas a la vez: no quema nada, no necesita circuito de agua y da calor en invierno y frío en verano con un solo sistema.
Las dos son bombas de calor, las dos sustituyen una caldera de gas o de gasóleo y las dos exigen exactamente el mismo requisito de elegibilidad. La diferencia está en cómo reparten el calor por tu casa. Y de eso depende cuál te conviene.
¿No lo tienes claro? No pasa nada: la elección la hacemos nosotros contigo en el estudio gratuito, después de ver cómo está montada tu instalación. Lo único que necesitas comprobar tú desde ya es que tu calefacción actual sea de gas o de gasóleo, porque ese criterio es común a las dos soluciones. Si quieres profundizar, lo comparamos punto por punto en aire-aire o aerotermia: cuál necesita tu vivienda.
Una unidad exterior extrae calor del aire de la calle —incluso cuando hace frío— y lo traslada, a través de un circuito frigorífico, a una o varias unidades interiores que lo difunden en las estancias. En verano el ciclo se invierte y el mismo equipo extrae el calor de dentro y lo expulsa fuera. Por cada unidad de electricidad que consume entrega varias unidades de calor: ahí está el ahorro que después se acredita en el expediente CAE.
Al eliminar la combustión desaparecen los riesgos asociados al gas o al gasóleo, no hay depósito ni revisiones de humos, y cada estancia puede regularse por separado. Instalamos equipos de fabricantes con marcado CE, dimensionados específicamente para tu vivienda: en el estudio gratuito seleccionamos la potencia, el número de unidades interiores y los rendimientos estacionales adecuados a tu demanda real.
Los criterios de las bombas de calor no son los mismos que los del aislamiento. Aquí no miramos el año de construcción: lo que determina la elegibilidad es qué energía usas hoy para calentarte. Estos son los tres criterios que comprobamos.
Tu vivienda se calienta hoy con una caldera de gas natural, propano o gasóleo. Las calefacciones y calderas eléctricas no son elegibles.
Sirve tanto una casa unifamiliar como un piso, siempre que exista un emplazamiento viable para la unidad exterior.
A diferencia del aislamiento, la antigüedad de la vivienda es indiferente. No hay fecha límite para sustituir una caldera de combustión.
Comprobamos primero lo esencial: qué caldera tienes y con qué combustible funciona. Después miramos si la vivienda tiene o no circuito de agua, para confirmar que la aire-aire es la solución adecuada frente a una aerotermia.
Calculamos la potencia, el número de unidades interiores y su ubicación, y te entregamos un presupuesto detallado con la financiación CAE aplicable a tu caso ya reflejada. Sin sorpresas ni letra pequeña.
Desmontamos y gestionamos la retirada del equipo de combustión. En zonas climáticas D y E, si lo prefieres, la mantenemos conectada como sistema de apoyo para los días más fríos.
Montamos la unidad exterior, pasamos las líneas frigoríficas y colocamos las unidades interiores —murales o por conductos— en las estancias acordadas. Sin obra hidráulica y, habitualmente, en una o dos jornadas.
Cargamos y verificamos el circuito, configuramos los modos de invierno y de verano para maximizar el rendimiento y el confort, y te explicamos el manejo del sistema hasta que lo domines.
Emitimos los CEE anterior y posterior a la actuación. El expediente se tramita a través de nuestro sujeto delegado GreenFlex, con verificación del ahorro por organismo acreditado (ENAC).
La sustitución de tu caldera por una bomba de calor aire-aire se apoya en el sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE), un mecanismo de financiación privada a través del sistema CAE regulado por el Real Decreto 36/2023: son las grandes comercializadoras de energía, obligadas por ley, quienes aportan el importe a cambio del ahorro energético que genera tu vivienda. La obra se tramita mediante la actuación correspondiente del catálogo CAE.
La sustitución de una caldera fósil por una bomba de calor aire-aire se acoge a la actuación correspondiente del catálogo CAE, regulado por el MITECO.
El ahorro conseguido se transfiere a un sujeto obligado a través de nuestro sujeto delegado, que tramita el expediente de principio a fin.
La prima CAE no es un importe fijo: se calcula en el estudio gratuito y está sujeta a verificación del ahorro por organismo acreditado.
La financiación privada a través del sistema CAE puede reducir el coste de la obra para el propietario y llegar a cubrir gran parte del importe en los inmuebles elegibles. El alcance depende del ahorro energético que genere cada instalación. Primas sujetas a verificación del ahorro por organismo acreditado (ENAC). El sistema CAE no es una ayuda pública ni una subvención: es un mecanismo de financiación privada entre particulares y empresas energéticas obligadas. Otras vías de apoyo público —Next Generation, IDAE, deducciones del IRPF— son programas distintos e independientes del CAE. Puedes profundizar en qué es exactamente el sistema CAE y en cómo se calcula la prima CAE de una bomba de calor.
Operamos dentro del sistema oficial CAE, regulado por el MITECO. La financiación es exclusivamente privada, canalizada por nuestro sujeto delegado GreenFlex, y el ahorro se verifica siempre por un organismo acreditado por ENAC.
Antes de cualquier obra firmamos un documento que especifica el trabajo y los compromisos de ambas partes, con cumplimiento del Código Técnico de la Edificación (CTE — DB-HE) y del RITE. La cesión del ahorro energético al sistema CAE se formaliza por separado. Si la vivienda no cumple los criterios de elegibilidad, no hay obra ni compromiso. Después de la puesta en marcha te acompañamos con servicio de mantenimiento.
No. El sistema CAE reconoce el ahorro que se obtiene al dejar de quemar un combustible fósil, así que la actuación exige que la calefacción actual sea de gas natural, propano o gasóleo. Si tu vivienda se calienta con radiadores eléctricos, acumuladores o una caldera eléctrica, la instalación de una bomba de calor aire-aire no es elegible dentro del sistema CAE.
En ese caso la vía que sí puede reducir tu consumo es actuar sobre la envolvente: aislamiento del desván por soplado o aislamiento de la cubierta inclinada.
No, y preferimos decírtelo claramente. Una bomba de calor aire-aire climatiza el aire de las estancias, pero no produce agua caliente sanitaria. El agua caliente seguirá dependiendo del equipo que ya tengas (termo eléctrico, calentador…).
Si lo que buscas es cubrir calefacción y agua caliente con un mismo sistema, la solución es la aerotermia aire-agua, siempre que tu vivienda tenga o pueda tener un circuito de agua.
En cómo se reparte el calor. La aerotermia es una bomba de calor aire-agua: calienta un circuito de agua que alimenta radiadores o suelo radiante y produce además el agua caliente sanitaria. La aire-aire no tiene circuito de agua: impulsa aire caliente o frío mediante unidades interiores, murales o por conductos.
Como regla práctica: si ya tienes radiadores o suelo radiante, la aerotermia suele ser la mejor opción; si no hay red hidráulica —por ejemplo con una caldera de aire— o quieres además refrescar en verano, la aire-aire encaja mejor. Los requisitos de elegibilidad son idénticos en ambos casos.
Sí. El equipo es reversible: en verano invierte el ciclo y extrae el calor del interior para expulsarlo al exterior, igual que un aire acondicionado. Es la principal ventaja de esta solución frente a una caldera, que solo sirve en invierno, y frente a tener dos aparatos distintos.
Depende de tu zona climática. Lo habitual es desmontarla y gestionar su retirada como parte de la instalación. Pero en las zonas climáticas D y E la caldera existente puede quedarse conectada como sistema de apoyo: la bomba de calor cubre el día a día y la caldera sigue disponible para los días de frío extremo.
No. A diferencia del aislamiento de cubierta, en la sustitución de una caldera por una bomba de calor la antigüedad del edificio es indiferente. Lo que cuenta es el combustible de la calefacción actual y el ahorro energético que se consigue con el cambio.
Vale para las dos cosas. La única condición práctica es que exista un emplazamiento viable para la unidad exterior —terraza, patio, fachada o cubierta— y, en el caso de un piso, que la comunidad lo permita. Lo comprobamos en la visita técnica.
Bastante menos que una aerotermia, porque no hay red de agua que tocar. Se instala la unidad exterior, se pasan las líneas frigoríficas hasta las unidades interiores y se pone en marcha el sistema. En la mayoría de las viviendas se resuelve en una o dos jornadas de trabajo.
El ahorro depende de tu vivienda, del equipo que se sustituye y de los rendimientos estacionales del nuevo sistema. Como una bomba de calor entrega varias unidades de calor por cada unidad de electricidad, el consumo suele reducirse de forma apreciable frente a una caldera de combustión. La estimación concreta la calculamos en el estudio gratuito, a partir de tus datos reales.
Según el ahorro energético de tu instalación: superficie, demanda de calefacción del CEE, rendimiento de la caldera antigua y rendimientos estacionales del nuevo equipo. No es un importe fijo y solo puede confirmarse tras el estudio. Las primas están sujetas a verificación del ahorro por organismo acreditado (ENAC).
Lo explicamos con detalle en el artículo Aerotermia y primas CAE: cuánto cuesta realmente.
No. El CAE es un mecanismo de financiación privada regulado por el Real Decreto 36/2023: el importe lo aportan las empresas energéticas obligadas por ley a acreditar ahorro, no la Administración. Los programas de apoyo público —Next Generation, IDAE o las deducciones del IRPF— son ayudas distintas e independientes, que no forman parte del sistema CAE.
Cuéntanos qué caldera tienes y cómo es tu vivienda. Un técnico te dirá si te corresponde una bomba de calor aire-aire o una aerotermia, y te entregará una propuesta cerrada con la financiación CAE aplicable a tu caso.
Sin compromiso · Estudio gratuito · Respuesta en menos de 24 h
Cuéntanos qué calefacción tienes hoy y en menos de 1 hora sabrás si tu vivienda es apta para sustituir la caldera por una bomba de calor aire-aire con el sistema CAE. Sin compromiso, sin letra pequeña.
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