Guía · Bomba de calor

Aire-aire o aerotermia: cuál necesita tu vivienda

Unidad interior de una bomba de calor aire-aire instalada en el salón de una vivienda, junto a los radiadores de una instalación de calefacción existente

Es, con diferencia, la pregunta que más nos hacen por teléfono: «¿qué me conviene, aerotermia o aire-aire?». Y casi siempre viene acompañada de una segunda frase que revela cómo la está planteando quien llama: «lo que salga más barato».

Aquí va la respuesta incómoda: el presupuesto no es lo que decide. Lo que decide es lo que ya existe dentro de tu casa. Hay viviendas en las que la aerotermia es la solución natural y el aire-aire sería un apaño; y hay otras en las que empeñarse en la aerotermia significa levantar media casa para instalar unas tuberías que nunca han existido.

Este artículo no pretende venderte ninguna de las dos. Pretende que llegues a la conversación técnica sabiendo cuál te corresponde.

La pregunta no se plantea como crees

Antes de hablar de marcas, de potencias o de rendimientos, hay una única pregunta que ordena todo lo demás:

¿Hay o no hay un circuito de agua en la vivienda? Es decir: ¿tienes radiadores o suelo radiante?

Ese circuito —tuberías, emisores, un ida y vuelta de agua caliente por toda la casa— es una infraestructura cara y molesta de construir desde cero, pero valiosísima si ya la tienes. Es el patrimonio oculto de muchas viviendas antiguas con caldera de gasóleo o de gas.

  • Si ese circuito existe, lo lógico es aprovecharlo: se cambia la fuente de calor y se conservan los emisores. Eso es la aerotermia.
  • Si no existe —por ejemplo, una calefacción de gas por aire impulsado, con rejillas en lugar de radiadores—, crear un circuito hidráulico entero para justificar una aerotermia rara vez tiene sentido. Ahí entra la bomba de calor aire-aire.

Todo lo demás —el confort en verano, el agua caliente, el espacio disponible, el ruido— matiza la decisión. Pero esta primera pregunta la encauza.

Qué es una bomba de calor aire-agua (aerotermia)

La aerotermia es una bomba de calor aire-agua. Extrae energía del aire exterior, incluso en pleno invierno, y con ella calienta agua. Esa agua es la que recorre la vivienda.

En la práctica, eso significa que la aerotermia:

  • Alimenta los emisores hidráulicos que ya tienes: radiadores, radiadores de baja temperatura o suelo radiante.
  • Produce el agua caliente sanitaria (ACS) de duchas y grifos, normalmente con un acumulador.
  • Sustituye a la caldera de principio a fin: es el mismo papel, cumplido con una tecnología mucho más eficiente y sin combustión dentro de la vivienda.

Su punto fuerte es precisamente ese: resuelve calefacción y agua caliente con una sola máquina y respeta la instalación existente. Su exigencia, también evidente: necesita emisores de agua, ya instalados o por instalar. Si tu casa nunca los ha tenido, la obra deja de ser una sustitución y se convierte en una reforma.

El sistema CAE recoge esta actuación —la sustitución de una caldera por una bomba de calor aerotérmica— en la ficha RES060 del catálogo del Real Decreto 36/2023. Si quieres el detalle de cómo la ejecutamos, lo contamos en la página de instalación de aerotermia.

Qué es una bomba de calor aire-aire

La bomba de calor aire-aire trabaja con el mismo principio físico —tomar energía del aire exterior— pero la reparte de otra forma: impulsando aire directamente a las estancias, a través de splits murales o de conductos.

Sus rasgos definitorios:

  • No hay circuito de agua. Nada de tuberías, ni de radiadores, ni de vaso de expansión. La instalación es sensiblemente menos invasiva.
  • Calienta en invierno y refresca en verano. El mismo equipo hace las dos cosas, algo que en buena parte del interior peninsular se agradece en julio y agosto.
  • No produce agua caliente sanitaria. Conviene decirlo sin rodeos, porque es la confusión más frecuente. El ACS seguirá dependiendo del equipo que ya tengas o de un termo independiente.

Es la solución indicada cuando la vivienda no dispone de red hidráulica —el caso típico es la caldera de gas por aire impulsado— o cuando el propietario quiere, además de calefacción, poder refrescar en verano sin añadir una segunda máquina.

Para esta actuación no citamos ningún número de ficha: se tramita a través de la actuación correspondiente del catálogo CAE. Te contamos el procedimiento completo en la página de bomba de calor aire-aire.

Una tabla de decisión honesta

Sin matices comerciales, esto es lo que responderíamos a cada situación:

Tu situación Lo que te corresponde Por qué
Tienes radiadores o suelo radiante Aerotermia El circuito de agua ya está hecho y pagado. Se aprovecha íntegramente y solo se cambia la fuente de calor.
Calefacción de gas por aire, sin radiadores Aire-aire No hay red hidráulica que aprovechar. Crearla desde cero convertiría una sustitución en una reforma completa.
Quieres también refrescar en verano Aire-aire El mismo equipo climatiza en invierno y en verano, sin instalación adicional.
Necesitas agua caliente sanitaria Aerotermia Es la única de las dos que produce ACS: calefacción y agua caliente quedan resueltas con una sola máquina.
Tienes radiadores y además quieres refrescar Depende Caben las dos vías, y es exactamente el caso en el que hace falta el estudio técnico antes de decidir.

Fíjate en un detalle: en ninguna fila aparece la palabra «presupuesto». No es una omisión.

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El requisito que comparten las dos: gas o gasóleo

Aquí llega el punto que hace perder más tiempo a la gente, y por eso lo ponemos en negrita y sin adornos:

Para que la actuación sea elegible —tanto en aerotermia como en aire-aire—, la calefacción existente debe funcionar con gas o con gasóleo. La calefacción eléctrica no es elegible.

Es decir: si tu vivienda se calienta con emisores eléctricos, acumuladores de calor, radiadores de aceite, convectores o suelo radiante eléctrico, la sustitución no encaja en la actuación, por mucho que la máquina nueva fuese más eficiente. El motivo es sencillo de entender: el ahorro se mide frente a lo que había, y frente a una calefacción ya eléctrica el salto certificable no es el mismo.

Dos precisiones que suelen alegrar la conversación:

  • Vale tanto vivienda unifamiliar como piso. No es una actuación reservada al chalé.
  • El año de construcción es indiferente. A diferencia de lo que ocurre con algunas actuaciones de aislamiento, aquí no hay umbral de antigüedad del inmueble.

Antes de mirar catálogos de equipos, comprueba esas tres cosas: qué combustible usa tu calefacción actual, qué emisores tienes y si necesitas agua caliente sanitaria. Con esas tres respuestas la decisión está prácticamente tomada.

En zonas D y E, la caldera puede quedarse de apoyo

Uno de los miedos más razonables que nos plantean es este: «¿y si me quedo corto el primer invierno?». En León, Burgos, Palencia, Segovia o Ávila la pregunta tiene todo el sentido del mundo.

La respuesta tranquiliza: en las zonas climáticas D y E, que cubren buena parte de nuestra área de trabajo, la caldera existente puede permanecer como equipo de apoyo. No hay obligación de desmontarla. La bomba de calor asume el trabajo durante la mayor parte de la temporada, y la caldera queda disponible para los picos de frío más severos.

En la práctica, esto convierte la decisión en algo mucho menos irreversible de lo que parece: no estás renunciando a nada, estás añadiendo un sistema más eficiente por delante del que ya tenías.

Cómo se financia la obra

Las dos actuaciones se apoyan en el mismo mecanismo, y conviene entenderlo bien porque se confunde continuamente con otra cosa:

  • Se trata del sistema CAE (Certificados de Ahorro Energético), regulado por el Real Decreto 36/2023.
  • Es financiación privada: la aportan las comercializadoras de energía obligadas por ley. No es una ayuda de la Administración ni procede de fondos públicos ni de convocatoria administrativa alguna. Las verdaderas ayudas públicas —fondos Next Generation, programas del IDAE, deducciones del IRPF— son otra cosa distinta y se tramitan por otra vía; el CAE no es ninguna de ellas.
  • El ahorro energético que genera la actuación se traduce en un certificado que se canaliza hacia la comercializadora obligada a través de un sujeto delegado acreditado; en nuestro caso, GreenFlex.
  • Ese importe se refleja como descuento sobre el presupuesto, visible antes de firmar. No es un ingreso que llegue meses después.
  • Las primas están sujetas a verificación del ahorro por organismo acreditado (ENAC), independiente de quien instala. Esa verificación es la que da validez al certificado.

Por eso no publicamos ninguna cifra: ni importes de prima, ni valores por kWh, ni un precio cerrado. La parte del presupuesto que puede cubrir el sistema CAE depende del ahorro efectivamente generado por cada vivienda, y ese dato solo aparece después del estudio técnico. Si te interesa el mecanismo en detalle, lo desarrollamos en cómo funciona el sistema CAE de financiación privada.

Una última recomendación antes de decidir

Cualquiera de las dos bombas de calor rinde mejor en una vivienda que no pierde el calor por el techo. Una casa bien aislada necesita un equipo más pequeño, que consume menos y cuesta menos. Por eso, cuando el desván o los rampantes están sin aislar, solemos aconsejar aislar primero y climatizar después: el orden de las obras no es indiferente.

Trabajamos en trece provincias del noroeste peninsular, en un radio aproximado de 250 km alrededor de León y Valladolid. Si tu vivienda está en esa área, el estudio técnico es la forma más rápida de salir de dudas.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia real entre aerotermia y aire-aire?

La aerotermia es una bomba de calor aire-agua: calienta agua y la envía a radiadores o a suelo radiante, y además produce el agua caliente sanitaria. La bomba de calor aire-aire impulsa directamente aire caliente o frío a través de splits murales o de conductos, sin ningún circuito de agua y sin producir agua caliente sanitaria. Las dos extraen la energía del aire exterior; lo que cambia es cómo la reparten por la vivienda.

Tengo calefacción eléctrica, ¿puedo acogerme a la actuación?

No. Ni la aerotermia ni la solución aire-aire son elegibles cuando la calefacción existente es eléctrica: emisores eléctricos, acumuladores, radiadores de aceite o suelo radiante eléctrico. El sistema que se sustituye debe funcionar con gas o con gasóleo. Es el filtro que más tiempo hace perder, así que conviene comprobarlo antes que ninguna otra cosa.

¿Hay que retirar la caldera antigua?

No siempre. En las zonas climáticas D y E, las más frías del área en la que trabajamos, la caldera existente puede permanecer como apoyo en los días de mayor demanda, sin necesidad de desmontarla. Es una tranquilidad para quien teme quedarse corto de calefacción el primer invierno.

¿La bomba de calor aire-aire produce agua caliente sanitaria?

No. Una bomba de calor aire-aire solo trata el aire de la vivienda: calienta en invierno y refresca en verano. El agua caliente sanitaria sigue dependiendo del equipo que ya tengas, o bien exige un termo aparte. Si quieres resolver calefacción y agua caliente con una sola máquina, la respuesta es la aerotermia.

¿Cómo se financia la obra?

Mediante el sistema CAE regulado por el Real Decreto 36/2023, que es financiación privada aportada por las comercializadoras de energía obligadas por ley, y no una ayuda de la Administración. El ahorro energético de la actuación se convierte en un certificado que se canaliza a través de un sujeto delegado acreditado, y se refleja como descuento sobre el presupuesto. Las primas están sujetas a verificación del ahorro por organismo acreditado (ENAC), por lo que el importe solo se conoce después del estudio técnico.

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