Guía · Bomba de calor

Cambiar la caldera de gasóleo: qué requisitos pide el sistema CAE

Unidad exterior de bomba de calor instalada en una vivienda tras sustituir una caldera de gasóleo

Cada semana recibimos llamadas que empiezan igual: «quiero cambiar la calefacción por una bomba de calor y me han dicho que hay una prima». La conversación dura dos minutos y a veces termina en un no. No porque no queramos hacer la obra, sino porque la vivienda no cumple el requisito de partida y la persona no lo sabía.

Este artículo existe para evitar ese desgaste. Aquí contamos, sin rodeos, quién puede acogerse al sistema CAE al cambiar la caldera y quién no. Si en tres minutos de lectura descubres que tu caso no entra, habremos hecho bien nuestro trabajo: te ahorramos una visita y una decepción.

El principio: el CAE remunera salir de las energías fósiles

Para entender los requisitos hay que entender qué se está premiando exactamente. El sistema de Certificados de Ahorro Energético, regulado por el Real Decreto 36/2023, no reconoce «instalar un equipo moderno». Reconoce un ahorro de energía medido y verificable, y lo hace comparando dos situaciones: la de antes y la de después.

De ahí sale la idea que gobierna todo lo demás: importa más el punto de partida que el punto de llegada. Dos vecinos pueden instalar exactamente la misma bomba de calor, del mismo fabricante y la misma potencia, y que uno genere ahorro certificable y el otro no. La diferencia no está en el equipo nuevo. Está en lo que había antes.

La actuación que nos ocupa —sustituir un equipo de calefacción por una bomba de calor aerotérmica— figura en el catálogo de fichas estandarizadas del sistema CAE con el código RES060, que fija la metodología de cálculo del ahorro. Y esa metodología parte, siempre, del consumo de energía fósil que se deja de quemar.

Conviene aclarar de entrada un punto que genera confusión: el CAE no es dinero público ni procede de la Administración. Es financiación privada aportada por las comercializadoras de energía obligadas por ley. Lo explicamos en detalle en cómo funciona el sistema CAE de financiación privada.

Qué calefacción actual da derecho

La respuesta corta: la que quema combustible. En concreto, una calefacción actual de gas natural, gas propano o gasóleo. Los tres casos habituales son:

  • Caldera de gasóleo con depósito, el escenario más frecuente en el medio rural del noroeste peninsular y, normalmente, el que mayor salto de eficiencia permite.
  • Caldera de gas natural conectada a la red, típica de vivienda urbana y de muchos pisos.
  • Caldera o equipo de gas propano, ya sea de depósito propio o de bombona, muy presente en núcleos sin red de gas.

En los tres casos existe un consumo fósil que la bomba de calor va a sustituir, y ese consumo es la base sobre la que se cuantifica el ahorro. Cuanto más ineficiente sea el equipo actual, mayor será el salto —y por tanto el ahorro reconocido—, pero el importe concreto solo se determina tras el estudio técnico, con primas sujetas a verificación del ahorro por organismo acreditado (ENAC).

Qué no da derecho: la calefacción eléctrica

Esta es la pregunta número uno y la principal fuente de malentendidos, así que vamos a ser explícitos. Si tu calefacción actual es eléctrica, esta actuación no te corresponde. Quedan fuera:

  • Radiadores eléctricos de cualquier tipo: convectores, emisores térmicos, radiadores de aceite.
  • Acumuladores de calor, incluidos los que funcionan con tarifa nocturna.
  • Caldera eléctrica alimentando radiadores de agua o suelo radiante.
  • Suelo radiante eléctrico por cable calefactor.
  • Estufas y calefactores eléctricos como sistema principal.

¿Por qué? No es un capricho administrativo ni un requisito nuestro. La lógica es la que explicábamos arriba: si la calefacción ya es eléctrica, no hay ninguna energía fósil que dejar de consumir. La metodología de la ficha RES060 mide precisamente esa diferencia, y cuando el punto de partida es electricidad, no hay combustión que retirar del cálculo. Sin energía fósil sustituida, no hay ahorro contabilizable por esta actuación. Y sin ahorro contabilizable, no hay certificado que ceder ni prima que aplicar.

Esto no significa que una bomba de calor sea mala idea en una casa con calefacción eléctrica —al contrario, suele reducir bastante el consumo respecto a un radiador eléctrico, porque entrega varias unidades de calor por cada unidad de electricidad—. Significa únicamente que esa obra se hace fuera del sistema CAE, con su presupuesto normal y sin prima asociada. Preferimos decírtelo por teléfono el primer día antes que después de una visita.

Regla práctica: si en tu casa hay una caldera que quema algo —gasóleo, gas natural o propano—, la conversación tiene sentido. Si lo único que hay son enchufes y resistencias, esta vía no es la tuya.

¿No sabes en qué caso estás? Cuéntanos qué caldera tienes y te lo decimos sin rodeos

Lo que no cuenta: el año de construcción

Aquí llega la buena noticia, y también un punto donde mucha gente se autodescarta sin motivo. Para una bomba de calor, la antigüedad de la vivienda es indiferente. Da igual que la casa sea de 1965, de 1998 o de 2019: si la calefacción actual es de gas o de gasóleo, el criterio se cumple.

La confusión viene de otra actuación distinta. En el aislamiento del desván sí existe un umbral de año de construcción —el inmueble debe ser anterior a 2006— y, además, la vivienda debe encontrarse en zona climática C, D o E según el Código Técnico de la Edificación. Son requisitos propios de esa ficha, no de la sustitución de caldera. Mezclarlos lleva a descartar casos perfectamente válidos.

Unifamiliar o piso: los dos entran

Otro falso obstáculo. Se admiten tanto la vivienda unifamiliar como el piso. El tipo de inmueble no es el filtro; el combustible de la calefacción actual sí lo es.

Dicho esto, en un piso hay dos comprobaciones prácticas que hacemos siempre durante el estudio: dónde puede alojarse la unidad exterior —terraza, patio, fachada ventilada, cubierta— y qué dicen los estatutos o los acuerdos de la comunidad de propietarios sobre elementos comunes. No son requisitos del sistema CAE, son condiciones de viabilidad de la obra, pero conviene resolverlas antes de firmar nada.

Qué mira el técnico durante el estudio

Una vez confirmado que la calefacción actual es fósil, el estudio deja de ser una cuestión de elegibilidad y pasa a ser una cuestión de solución técnica. Y lo primero que mira el técnico son los emisores: por dónde entra hoy el calor en las habitaciones. De ahí sale casi todo lo demás.

  • Radiadores de agua o suelo radiante. Existe un circuito hidráulico. La solución natural es la aerotermia aire-agua: una bomba de calor que alimenta ese mismo circuito y que, además, produce el agua caliente sanitaria. Se aprovecha la instalación existente.
  • Aire pulsado por conductos, o ningún circuito de agua. Es el caso de muchas calderas de gas de aire caliente. Aquí no hay red hidráulica que reutilizar, y montar una desde cero encarece mucho la obra. La solución es una bomba de calor aire-aire, que impulsa aire caliente o frío por splits murales o por conductos. No lleva circuito de agua y no produce agua caliente sanitaria, que habrá que resolver aparte.

Las dos soluciones exigen exactamente el mismo criterio de elegibilidad —calefacción fósil existente—, así que la elección entre una y otra no cambia si entras o no en el sistema: cambia qué se instala y cuánto cuesta instalarlo. Un detalle nada menor: la aire-aire también refresca en verano, algo que en el interior peninsular pesa cada vez más en la decisión.

Además de los emisores, durante la visita anotamos la superficie a climatizar, el estado del cuadro eléctrico, la ubicación viable de la unidad exterior, el nivel de aislamiento de la envolvente y si existe Certificado de Eficiencia Energética, que aporta la demanda de calefacción de partida.

¿Hay que retirar la caldera antigua?

Es la pregunta que más inquieta, sobre todo a quien ha pasado inviernos duros en Castilla y León, Asturias o el interior de Galicia. La respuesta tranquiliza: en las zonas climáticas D y E la caldera existente puede quedarse como apoyo. No es obligatorio desmontarla.

El reparto funciona así en la práctica:

  • La bomba de calor cubre el día a día, que es la mayor parte de la temporada de calefacción y donde se concentra el ahorro.
  • La caldera queda disponible para los episodios más fríos, cuando la demanda se dispara y conviene un apoyo puntual.
  • Se evita rehacer toda la instalación de golpe y se conserva un sistema de respaldo ya amortizado.

Para muchas familias este punto es el que desbloquea la decisión. Cambiar de sistema deja de ser un salto sin red: se añade una tecnología más eficiente sin renunciar a la que ya conocen.

Cómo se financia la operación

Confirmado el criterio de elegibilidad, el encaje económico funciona como en el resto de actuaciones que realizamos:

  • La sustitución del equipo de calefacción por una bomba de calor aerotérmica corresponde a la ficha RES060 del catálogo del sistema CAE, dentro del marco del Real Decreto 36/2023. Para la solución aire-aire se aplica la actuación correspondiente del catálogo CAE.
  • El ahorro generado se convierte en certificados que se canalizan hacia una comercializadora obligada a través de un sujeto delegado acreditado: en nuestro caso, GreenFlex.
  • Se trata de financiación privada a través del sistema CAE. No es dinero público, no procede de la Administración y no se recibe en mano: se refleja como descuento sobre el presupuesto, que ves antes de firmar.
  • Las primas están sujetas a verificación del ahorro por organismo acreditado (ENAC), independiente de quien instala. Por eso el importe no puede anticiparse: depende del ahorro efectivamente generado por cada vivienda y solo se concreta tras el estudio técnico.

No publicamos importes ni valores de referencia por esta misma razón. Cualquier cifra dada antes de ver la vivienda sería, en el mejor de los casos, orientativa.

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Preguntas frecuentes

Tengo radiadores eléctricos, ¿puedo acogerme al sistema CAE?

No con esta actuación. La sustitución recogida en la ficha RES060 parte de un equipo de calefacción que quema gas natural, gas propano o gasóleo. Si tu calefacción ya es eléctrica —radiadores, acumuladores o caldera eléctrica— no hay consumo de energía fósil que sustituir y, por tanto, no hay ahorro contabilizable por esa vía. Puedes seguir instalando una bomba de calor, y probablemente te interese, pero fuera del sistema CAE.

¿Influye el año de construcción de mi vivienda?

Para la bomba de calor, no. La antigüedad del inmueble es indiferente en esta actuación: lo que cuenta es el combustible del sistema de calefacción actual. El umbral de año de construcción sí aparece en otras actuaciones, como el aislamiento del desván, pero no aquí.

¿Vale también si vivo en un piso?

Sí. Se admiten tanto vivienda unifamiliar como piso. Lo determinante sigue siendo el mismo criterio: que la calefacción actual funcione con gas natural, gas propano o gasóleo. En un piso habrá que comprobar además el espacio disponible para la unidad exterior y las normas de la comunidad de propietarios.

¿Hay que retirar obligatoriamente la caldera antigua?

En las zonas climáticas D y E la caldera puede permanecer como apoyo, no es obligatorio desmontarla. La bomba de calor cubre el día a día y la caldera queda disponible para los días más fríos del invierno. Es una solución de tranquilidad que evita rehacer toda la instalación de golpe.

¿Cómo sé si me corresponde una bomba de calor aire-agua o aire-aire?

Lo decide el tipo de emisores que ya tienes. Si la casa distribuye calor por agua —radiadores o suelo radiante— y necesitas agua caliente sanitaria, la solución natural es la aerotermia aire-agua. Si el calor llega por aire pulsado o no existe circuito hidráulico, la opción es una bomba de calor aire-aire, que climatiza por splits o conductos pero no produce agua caliente sanitaria.

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