Guía · Aerotermia

Aerotermia y factura de la luz: ¿dispara el consumo eléctrico?

Unidad exterior de aerotermia funcionando junto a una vivienda en invierno

Es, con diferencia, la frase que más escuchamos cuando alguien se plantea dejar la caldera: «si funciona con electricidad, me va a disparar la factura de la luz». Y es un miedo completamente legítimo. Con lo que ha subido la electricidad en los últimos años, cambiar un sistema que quema gasóleo por otro que se enchufa a la red suena, de entrada, a mala idea.

Merece una respuesta honesta, sin cifras mágicas ni promesas de ahorro que nadie puede garantizar antes de ver la casa. Porque la duda parte de un malentendido de fondo sobre cómo consume una bomba de calor, y cuando ese malentendido se deshace, la conversación cambia por completo.

El malentendido de fondo: no es un radiador eléctrico

La mayoría imagina la aerotermia como una versión grande de un radiador eléctrico o de una estufa de resistencia: metes electricidad por un lado y sale calor por el otro. Con esa imagen mental, la conclusión es lógica —más calor, más electricidad, más factura—. El problema es que esa imagen mental es incorrecta.

Una bomba de calor no transforma la electricidad en calor. Hace algo distinto: usa la electricidad para mover calor que ya existe en el aire exterior y trasladarlo al interior de la vivienda. Aunque fuera haga frío, el aire sigue conteniendo energía térmica, y el equipo la capta, la concentra y la introduce en casa. La electricidad no se convierte en calor; acciona el mecanismo que transporta ese calor, igual que un frigorífico usa electricidad para mover calor de dentro hacia fuera, solo que al revés.

Esa es toda la diferencia. Un radiador eléctrico, por su resistencia, entrega como mucho una unidad de calor por cada unidad de electricidad que consume. Una bomba de calor, al limitarse a transportar calor en vez de fabricarlo, entrega varias veces más energía térmica que la electricidad que gasta. Cuántas veces exactamente no es un número fijo: depende del equipo, del clima y del dimensionamiento de la instalación, y por eso desconfía de quien te prometa una cifra cerrada por teléfono.

La idea en una frase: un radiador eléctrico fabrica calor; una bomba de calor lo trae de fuera. Por eso, para la misma temperatura en el salón, la segunda tira mucha menos electricidad de la red.

La comparación honesta frente a tu caldera actual

Ahora bien, tú no vienes de un radiador eléctrico. Vienes, casi siempre, de una caldera de gasóleo o de gas. La pregunta correcta, entonces, no es «¿voy a gastar electricidad?» —claro que sí—, sino «¿qué pasa con el gasto total de la casa cuando cambio combustible por electricidad?».

Lo que ocurre es un trueque: desaparece la factura del gasóleo o del gas y aparece —o crece— la de la electricidad. La parte eléctrica sube, sí, pero se va la del combustible fósil que antes pagabas cada vez que llenabas el depósito o te llegaba el recibo del gas. En conjunto, el sistema suele ser más eficiente, porque aprovecha mejor la energía. Pero —y esto es importante— el resultado real depende de tu caso: de la vivienda, de la zona climática, del nivel de aislamiento y de los hábitos de la familia.

Por eso no vas a encontrar en esta página un porcentaje de ahorro ni un «pagarás X al mes». Cualquier cifra dada antes de ver la casa sería, en el mejor de los casos, orientativa, y en el peor, engañosa. Lo que sí podemos afirmar con tranquilidad es el principio físico: mover calor cuesta menos energía que fabricarlo, y menos aún que quemarlo con el rendimiento de una caldera antigua.

¿Quieres saber cómo encaja en tu vivienda? Cuéntanos tu caso y te lo explicamos sin cifras infladas

Qué hace variar de verdad la factura

Si dos vecinos instalan la misma bomba de calor y uno acaba pagando bastante más que el otro, no es por el equipo. Es por el conjunto de la vivienda. Estos son los factores que de verdad mueven la aguja:

  • El aislamiento de la vivienda. Es el que más pesa, y con diferencia. Una casa mal aislada gasta más con cualquier sistema: el calor se escapa por la cubierta, los muros y las ventanas, y el equipo —sea caldera o bomba de calor— tiene que reponerlo sin descanso. Si notas paredes frías, corrientes o habitaciones que no calientan, conviene leer antes las señales de que tu casa pierde calor.
  • El dimensionamiento del equipo. Una bomba de calor sobredimensionada o corta para la casa trabaja fuera de su punto óptimo y consume de más. Acertar la potencia es parte del estudio técnico, no un detalle menor.
  • La tarifa eléctrica. La misma energía cuesta distinto según la tarifa y las franjas horarias. Ajustar la tarifa a los horarios de uso de la casa cambia el recibo sin tocar el equipo.
  • El uso de la caldera de apoyo. En zonas climáticas D y E la caldera puede quedarse como apoyo para los días más fríos. Cuánto la uses en esos picos también influye en el balance final del invierno.

Fíjate en que ninguno de estos factores es la bomba de calor en sí. El consumo no lo fija solo el equipo: lo fija la vivienda entera. Y eso, lejos de ser una mala noticia, es exactamente donde está la palanca.

La palanca olvidada: aislar y climatizar se potencian

Aquí está el punto que casi nadie tiene en cuenta cuando compara sistemas de calefacción. Aislar antes o a la vez que instalar la bomba de calor reduce la demanda, y una demanda menor significa que el equipo trabaja menos horas y a menor exigencia. Menos horas de funcionamiento es, directamente, menos electricidad en el recibo.

Es una relación que se refuerza a sí misma. La envolvente bien aislada conserva el calor dentro; la bomba de calor solo tiene que reponer lo poco que se pierde. Al revés, en una casa que se vacía de calor a todas horas, hasta el equipo más eficiente pelea en desventaja. Por eso insistimos tanto: aislamiento y aerotermia no compiten, se potencian.

Para muchas familias, el orden lógico es empezar por reducir las pérdidas —a menudo por el punto por donde más se escapa el calor, la parte alta de la casa, con el aislamiento del desván— y afrontar después, o en paralelo, el cambio de sistema. Así la bomba de calor arranca ya sobre una vivienda que retiene el calor, y la parte eléctrica de la factura parte de un consumo más bajo.

Y si tu preocupación es que en pleno invierno, con heladas, la bomba de calor no dé la talla, es una duda razonable que merece su propia respuesta: la abordamos en cómo se comporta una bomba de calor con frío intenso en zonas frías.

Quién puede cambiar la caldera dentro del sistema CAE

Una vez entendido el consumo, queda la parte económica. La sustitución de la caldera por una bomba de calor aerotérmica puede acogerse al sistema de Certificados de Ahorro Energético, pero con una condición de partida clara: la calefacción actual debe funcionar con gas natural, gas propano o gasóleo. Si tu calefacción ya es eléctrica, esta vía no te corresponde, porque no hay consumo fósil que sustituir y, por tanto, no hay ahorro contabilizable por esta actuación.

  • La actuación figura en el catálogo del sistema CAE con la ficha RES060, dentro del marco del Real Decreto 36/2023, que fija la metodología de cálculo del ahorro.
  • Se trata de financiación privada a través del sistema CAE: no es dinero público, no procede de la Administración y no se recibe en mano. Se refleja como descuento sobre el presupuesto, que ves antes de firmar. Puedes ver cómo funciona en nuestro servicio de aerotermia.
  • Las primas están sujetas a verificación del ahorro por organismo acreditado (ENAC). Por eso el importe no se puede anticipar: depende del ahorro efectivamente generado por cada vivienda y solo se concreta tras el estudio técnico.

No publicamos importes ni valores de referencia por esta misma razón. La honestidad sobre el consumo y la honestidad sobre las cifras van de la mano: si no prometemos un ahorro cerrado en la factura, tampoco prometemos una prima cerrada antes de ver la casa.

La única forma de saber tu consumo real es mirar tu vivienda. Pide tu estudio gratuito

Preguntas frecuentes

¿La aerotermia dispara la factura de la luz?

Sube la parte eléctrica de la factura, porque el equipo funciona con electricidad, pero al mismo tiempo desaparece la factura del combustible que quemabas antes. Una bomba de calor no convierte la electricidad en calor como un radiador: la usa para mover calor que ya existe en el aire exterior, por lo que entrega bastante más energía térmica que la electricidad que consume. Que el balance global salga a favor depende de la vivienda, la zona climática, el aislamiento y los hábitos, así que no se puede garantizar una cifra por adelantado.

¿Por qué una bomba de calor consume menos que un radiador eléctrico?

Porque no hacen lo mismo. Un radiador eléctrico transforma la electricidad en calor por una resistencia, de forma que cada unidad de electricidad da como mucho una unidad de calor. Una bomba de calor no genera el calor: lo extrae del aire exterior y lo traslada al interior, y ese transporte le permite entregar varias veces más energía térmica que la electricidad que consume. La cantidad exacta depende del equipo, del clima y del dimensionamiento.

¿Sale a cuenta frente a una caldera de gasóleo o de gas?

En la mayoría de los casos se cambia una factura de combustible fósil por una de electricidad, en conjunto normalmente más eficiente, pero el resultado real depende de la vivienda, la zona climática, el nivel de aislamiento y los hábitos de uso. Por eso no ofrecemos ahorros garantizados: cualquier cifra dada antes de ver la casa sería, como mucho, orientativa. El estudio técnico es el que permite estimar el encaje de tu caso concreto.

¿Qué hace que la factura suba más de lo esperado?

Sobre todo una vivienda mal aislada: si el calor se escapa por la cubierta, los muros o las ventanas, cualquier sistema tiene que trabajar de más para mantener la temperatura. También influyen un equipo mal dimensionado, una tarifa eléctrica poco ajustada a tus horarios y un uso intensivo de la caldera de apoyo en los días más fríos en zonas D y E. El consumo no lo fija solo la bomba de calor, lo fija el conjunto de la vivienda.

¿Conviene aislar antes de instalar la aerotermia?

Aislar antes o a la vez reduce la demanda de calefacción, y una demanda menor significa que la bomba de calor trabaja menos horas y a menor exigencia. Aislamiento y aerotermia se potencian: la envolvente conserva el calor y el equipo lo repone con menos esfuerzo. Es la forma más sólida de que la parte eléctrica de la factura se mantenga contenida, aunque el resultado concreto siempre depende de cada vivienda.

Deja de estimar a ciegas tu factura

La única forma seria de saber cómo quedaría tu consumo es mirar tu vivienda: su aislamiento, su calefacción actual y tu zona climática. Dinos qué caldera tienes hoy y en qué provincia estás, y hacemos un estudio técnico gratuito y sin compromiso, con lo que aporta el sistema CAE y lo que pagas tú, sin cifras infladas.

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